La gente

La mayoría de la gente sobrevive donde nace. Su futuro parece estar escrito, previsto. Celebran las fiestas, asumen tradiciones y se dedican a disfrutar de lo que les ofrece la sociedad en la que felizmente nacieron. Suelen ser resistentes al cambio, como mucho tolera al inmigrante con reservas, pues no quieren perder la seguridad de que disfrutan. Hay gente que se va a otras tierras a buscarse un futuro mejor o simplemente porque en dónde proceden no tienen futuro. Tienen que hacer un esfuerzo por integrarse, como aprender idioma y a cambio además de vivir de su trabajo y disfrutar de las infraestructuras de una comunidad rica, en su tiempo libre les dejan construir hermandades religiosas, casas culturales, celebrar ferias y fiestas tradicionales, … Lo asumen y se dedican a crecer, reproducirse y algún día morir. Hay mucha gente que no se integra ni en su origen ni donde va. Para ellos cualquier cambio es una amenaza, cualquier quietud es monótona y aburrida. Son culos de mal asiento, pero la culpa siempre es de los demás. Los demás no entienden sus tradiciones, su cultura, sus razones, porque siempre llevan razón. Eternos adolescentes no reciben nada con agrado y no suelen tener nada que ofrecer. Se reúnen entre ellos y forman una mini nación extraña dentro del estado al que parasitan y que pretenden destruir. Hay gente ermitaña que es feliz con su pequeño huerto, su cueva, pocos enseres, unos libros, unas nueces y unos higos secos. Pasan desapercibidos, no parasitan y raro es el que aporta algo a sus semejantes. Tan solo una minoría es luchadora sin ser indiferente a la sociedad. Ofrecen ideas nuevas, mejoras, nuevas formas de conseguir el bienestar de todos. Tienen vocación de servicio público. A menudo son considerados raros, extraños, locos, extravagantes. Si su tierra no les ofrece lo que desean, luchan por conseguirlo y si ven que no hay manera, lo intentan en otras tierras donde aportarán su talento. En el camino de la vida te ves inmerso en un grupo que quizás no es el tuyo porque siempre están las circunstancias. Ahí están los emigrantes retornados, los presos, los vagabundos, los inadaptados y tanta gente infeliz por no tener lo que necesita. Con lo fácil que es la vida y lo que nos la complican o nos la complicamos.

Quesada, donde el Guadalquivir comienza

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